Made in Colombia | Adriana Castro

Adriana Castro aboga por una moda con propósito a través de bolsos que cuentan una historia y aspiran a perdurar a lo largo del tiempo.

En CABINETT, los productos con historia y las técnicas artesanales que reflejan el alma de un país se dan la mano con el concepto de slow fashion como hilo conductor. Celebramos la moda realizada a fuego lento y valoramos la importancia de la diferenciación, por eso queremos que nuestra selección curada de productos exclusivos se pueda disfrutar con los cinco sentidos. Próximamente CABINETT pasará a ser una experiencia tangible en nuestra pop-up store de Las Rozas Village, en Madrid. El sabor a verano y la estética effortless chic que caracteriza a Eugenia Silva conformarán un espacio de espíritu relajado que contará con prendas orgánicas y piezas con identidad propia. Para dejar que vuestra imaginación empiece a volar, hemos puesto la mirada en Colombia para hablar con tres mujeres que están al frente de marcas que abogan por la creatividad con denominación de origen.

Adriana Castro con el mini bolso Azza en pitón natural.

Cuando Carrie Bradshaw y su envidiable #girlgang lucieron cinco bolsos de Adriana Castro (@adrianacastro) en la película de Sexo en Nueva York, su marca dio un salto de altura internacional. ¡Y no es para menos! Sus bolsos realizados con caña flecha, un material típico de la parte caribeña de Colombia, y con materiales nobles y duraderos hacen que sean auténticos objetos de deseo. Adriana trabaja mano a mano con artesanos cuyo origen varía desde Ubrique y Alicante hasta las comunidades indígenas de Colombia, como la zenú -nombre que escogió para una de sus colecciones-, y es en su atellier de Barranquilla donde se crean los productos finales. «Para mí lo más importante es apoyar las técnicas artesanales para que no se pierdan en el tiempo», comenta la diseñadora. «Y enseñarle al consumidor el valor de lo hecho a mano».

Con los valores de artesanía, experiencia y responsabilidad por bandera, Adriana ha creado una marca que refleja por completo su esencia. Lejos de diseñar un producto pensado para una mujer específica, ella refleja en sus creaciones y en su marca lo que valora de la moda, que tenga un propósito. «Estoy muy involucrada con causas benéficas. Para mí el tema de crear puentes entre diferentes ámbitos es el propósito de la vida», explica. «Cuando llevas ya nueve años en esta industria, vas encontrando que también existe una moda con propósito. He pasado por momentos en los que me veía en un mundo de moda muy vacío y por eso intento alimentar mi pasión viviéndola con propósito». Desde su involucración con laboratorios de emprendedores hasta fundaciones en Guatemala que apoyan a niñas que han sufrido abusos, Adriana emplea su talento y sus habilidades no solo en dejar huella como diseñadora, sino como persona.

Como buena artista, las historias que cuentan sus productos nacen siempre de una de sus pasiones, viajar. «De mis viajes saco la paleta de colores, las formas… Saco muchas cosas que inconscientemente no son bolsos pero se me van quedando y, luego a la hora de crear, cuento con un montón de inspiración», declara. «Me pasa también con los materiales, el material como tal me habla, entonces yo me imagino ese material en la silueta en la que encaja».

El mini carriel, por ejemplo, está inspirado en un símbolo nacional de su Colombia natal, el bosito en el que los arrieros solían meter un amuleto, una estampita o un objeto personal que les acompañase mientras trabajaban el campo. Sus bolsos de asa redonda, de la colección Azza, surgen de un viaje que hizo la diseñadora a Marruecos, la paleta de colores recuerda a las especias del exótico país, y Azza es un nombre árabe que simboliza a una mujer independiente, libre en el amor y amante de ser el centro de atención. Los balcones, los mosaicos, los suelos y la arquitectura de la pintoresca región colombiana de Cartagena de Indias siempre han servido de inspiración para ella. Los círculos de los bolsos zenú simbolizan el infinito para los indígenas, es un reflejo del universo, algo que no termina nunca. ¿Y en cuanto al viejo continente? Su debilidad es Sevilla. «Para mí de aquí Sevilla tiene un encanto mágico. La energía, la gente, la música… ¡Todo!».

Adriana con dos bolsos Azza y la riñonera zenú trenzada en amarillo.

Los bolsos de Adriana Castro, además de estar hechos con historia, son un fiel reflejo de la sostenibilidad por la que ella aboga y que tanto necesita la industria de la moda. Desde hace dos años la diseñadora imparte charlas en la sede de la ONU, en Nueva York, sobre moda sostenible y la responsabilidad que tenemos todos de aportar nuestro granito de arena. «Hay mil maneras de contribuir, yo por ejemplo reutilizo materiales que he usado en colecciones anteriores para recrearlos y hacer un nuevo bolso», comenta. «En el atellier creamos cosas exclusivas, que no sean masivas sino que sean piezas limitadas, que no tenga todo el mundo. Porque para mí la marca nunca ha sido masiva sino más bien única, exclusiva y artesanal. Y lo artesanal lleva su tiempo».

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