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Made in Colombia | Camila Mesar

Camila Mesar comparte su pasión por la artesanía colombiana, y cómo la ha convertido en una marca contemporánea que revisita las raíces culturales de su país.

En CABINETT, los productos con historia y las técnicas artesanales que reflejan el alma de un país se dan la mano con el concepto de slow fashion como hilo conductor. Celebramos la moda realizada a fuego lento y valoramos la importancia de la diferenciación, por eso queremos que nuestra selección curada de productos exclusivos se pueda disfrutar con los cinco sentidos. Próximamente CABINETT pasará a ser una experiencia tangible en nuestra pop-up store de Las Rozas Village, en Madrid. El sabor a verano y la estética effortless chic que caracteriza a Eugenia Silva conformarán un espacio de espíritu relajado que contará con prendas orgánicas y piezas con identidad propia. Para dejar que vuestra imaginación empiece a volar, hemos puesto la mirada en Colombia para hablar con tres mujeres que están al frente de marcas que abogan por la creatividad con denominación de origen.

La artesana Camila Mesar.

Productos hechos 100% a mano de principio a fin, que representen la cultura, la identidad y las raíces de Colombia. Esa es la premisa de la que parte Camila Mesar (@camilamesar) a la hora de crear su marca, que gira alrededor de la seda y el macramé. «La empresa es familiar, trabajamos mi abuela, mi mamá y yo. Siempre hemos trabajado con la seda porque mi abuela siempre la utilizaba para todo, y además la seda da habilidades que otros materiales no pueden dar», explica. «Mi mamá creció en un pueblo donde trabajaban de toda la vida el macramé y por eso lo conocíamos. Siempre me apasionó la parte de hecho a mano, de lo que realmente es cuidado, porque siento que cuando tú haces algo a mano dejas algo de ti impregnado».

Inspirados en los colores y el ambiente de los pueblos y ciudades de Colombia, todos sus productos vienen con un broche de filigrana, una técnica orfebre para convertir la plata en hilos típica de la localidad colombiana de Mompós. «La idea es combinar diferentes artesanías dentro de la marca, cada una con su un valor y su importancia dentro de un mismo producto, y combinarlas», comenta Camila. «¿Qué pasa? Nos hemos dado cuenta de que muchas veces uno cree que la artesanía solo se puede usar de la manera que se ha hecho siempre. Y nosotras lo que queremos es sacar de ese estigma a la artesanía y mostrar que podemos hacer cosas diferentes, mostrar cómo podemos variar esas técnicas y volver a traerlas de una manera diferente y actual, que es lo más importante».

Detrás de todo el proceso de creación de sus productos, Camila cuenta con un taller de artesanas, un grupo de mujeres que aprendieron el arte del macramé en la propia escuela de artesanos que abrió Camila. «Nosotras nos sentamos con ellas cada semana a tomar café, a conocernos un poco y a tener más que una relación laboral, una relación de amistad», declara. «Siempre que tenemos un nuevo diseño o un nuevo proyecto, llegamos dispuestas a oír qué opinan, cómo se puede mejorar, porque la marca somos todos, no solo es el diseño sino también quién lo hace».

Cuando Camila quiso reclutar a tejedores especializados en macramé ya prácticamente no quedaban, la artesanía se estaba perdiendo, y ahí comenzó su labor de recuperación, su vuelta a las raíces. Le empezó a dar un giro a las técnicas artesanales, a modernizarlas y darles una nueva perspectiva atractiva para todos los públicos. Cada puntada de sus piezas cuenta una historia del pasado, cada bolso es un tesoro que representa lo que los pueblos colombianos han sido en el pasado y lo que son ahora.

En la industria de la artesanía Camila ha encontrado una aliada en la empresaria y escritora española Fiona Ferrer Leoni (@fionaferrerleoni), quien se encargó de introducirla en el mercado español y europeo. La amplia experiencia de Fiona en el sector de la moda la ha llevado a crear su propia marca, FFL, una selección de piezas únicas que reflejan la labor de los artesanos colombianos. La mezcla de colores, los diversos significados de los estampados y las diferentes técnicas en las que emplean los materiales en el país latinoamericano enamoraron a la empresaria española que, decidió contar con el talento de Camila para la producción de una línea de bolsos, chales y pendientes diseñados por Fiona Ferrer, realizados en seda natural. «Trabajar de la mano de Fiona ha sido increíble, ella fue la que sugirió darle un toque personal y añadir los flecos XXL a los bolsos redondos», afirma Camila.

Fiona Ferrer con pendientes de FFL.

De momento la idea de Camila es continuar creando y expandiendo su marca de manera que en cada colección se muestre el macramé con un nuevo material, una nueva puntada o una nueva forma. Sus ganas de innovar y revisitar las técnicas artesanales de siempre apuntan a un futuro de éxito. ¿Su próximo reto? Animar a las generaciones más jóvenes a acercarse al universo de la artesanía.

Camila con pendientes de FFL, junto a su madre, Patricia.

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